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Cómo afecta la inflación a tu capacidad de ahorro

Ahorro y Finanzas · 26 agosto 2021

La inflación encarece bienes y servicios, reduce el poder adquisitivo y menoscaba el ahorro en cuentas corrientes y depósitos. En tiempos inflacionistas lo más conveniente es no tener el dinero parado e invertir adecuadamente para obtener rentabilidad.

En España el índice de Precios de Consumo (IPC) se ha disparado y ya alcanza el 2,9%, su tasa más elevada desde principios de 2017, según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Con este repunte, el IPC anual encadena su séptima tasa positiva consecutiva. ¿Cómo afecta este hecho a nuestros bolsillos?

El aumento de la inflación supone un encarecimiento de los bienes y servicios con el consiguiente menoscabo del poder adquisitivo y de la capacidad de compra. También incide directamente en el ahorro, sobre todo para las inversiones más conservadoras, como son las cuentas o depósitos. En España la mayoría de los ahorradores son conservadores. Al término de 2020 los hogares españoles acumulaban casi 990.000 millones de euros en depósitos y en efectivo, según datos de la Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva y Fondos de Pensiones (INVERCO). Una cifra que supone un 8% más que en 2019 y que constituye el 42% del ahorro financiero de las familias, el porcentaje más elevado desde 2013.

 

Con la inflación al alza las cuentas y depósitos se “comen” nuestros ahorros porque el interés que se obtiene es negativo

Con una inflación al alza las cuentas y depósitos ofrecen una escasa o nula rentabilidad porque el interés que se obtiene es negativo. Para poner un ejemplo, si una persona tiene ahorrados 10.000 euros con un repunte de la inflación del 3%, esa cantidad se convertiría en 9700 euros. En este caso el coste de tener los ahorros parados sería de 300 euros.

Por tanto, la mejor alternativa es buscar productos financieros que le ganen el pulso a la inflación. Aunque antes de elegir otro destino para nuestros ahorros primero debemos determinar qué tipo de inversor somos entre tres tipos: el conservador, que trata de preservar el capital y busca superar la inflación y, por tanto, admite baja exposición al riesgo; el moderado, que busca el equilibrio entre estabilidad y crecimiento patrimonial, por lo que la exposición al riesgo tolerada es intermedia; y el agresivo, que quiere maximizar la rentabilidad, por lo que su exposición al riesgo es elevada.

Estas serían las opciones de inversión más adecuadas según el tipo de inversor en tiempos de inflación al alza:

– Si se es un inversor con menor capacidad para asumir riesgos lo mejor es orientarse hacia los fondos diversificados, que incorporen múltiples categorías de activos gestionados y aquellos fondos que limitan las pérdidas, como los fondos parcialmente garantizados.

– Para aquellos inversores que puedan asumir mayores riesgos la subida de la inflación acostumbra a ser beneficiosa para la renta variable, ya que suele ir asociada a un crecimiento económico y a un aumento de los beneficios. Los fondos de inversión son una de las mejores opciones para no poner todos los huevos en la misma cesta, ya que permiten contar con una cartera diversificada por tipos de activos y sectores y con buena fiscalidad, con liquidez y gestión profesional.

– Las inversiones temáticas en megatendencias, que impulsan la economía global y que aspiran a convertirse en las industrias líderes del futuro como las relacionadas con la sostenibilidad o la economía digital, son otra opción con mucho potencial, puesto que conforman un grupo de fuerzas transformadoras que provocan cambios estructurales en la sociedad y en la economía y se consolidan como una gran oportunidad a largo plazo.

Sectores como el energético o el inmobiliario normalmente actúan como un buen escudo frente a la subida de la inflación. Los ingresos de los valores energéticos están naturalmente ligados a los precios de la energía, un componente clave de los índices de inflación. Así que, por definición, obtendrán buenos resultados cuando la inflación aumente. Los alquileres y los valores inmobiliarios también tienden a aumentar durante períodos inflacionarios debido a que los contratos tienden a actualizar las rentas según el avance de los precios.

-En el caso de la renta fija, los bonos del Tesoro ligados a la inflación y con un vencimiento superior a dos años ofrecen una protección adicional respecto el resto de bonos ya que el incremento de esta variable no repercute de forma directa en una caída del precio. Además, tienen el capital invertido garantizado, lo que significa que el ahorrador podrá siempre recuperar su dinero.

-La inversión en materias primas es otra opción atractiva en un entorno de subida de la inflación. Su valor está ligado al coste marginal de su extracción que iguala oferta y demanda y que es independiente de la divisa en que sea expresado.

Y, por último, la mayoría de asesores financieros coincide en aconsejar destinar un dinero que no se vaya a necesitar en un mínimo de cinco años. En este sentido, las aportaciones periódicas son una buena solución, ya que permiten invertir regularmente una pequeña cantidad de dinero, por ejemplo, cada mes o cada trimestre, con el objetivo de minimizar los riesgos y la incertidumbre propios de los mercados.