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Cómo gestionar el regreso a la oficina de manera positiva

Bien-ESTAR · 13 septiembre 2021

Si la vuelta a la oficina en septiembre siempre se hace cuesta arriba, este año puede suponer un doble esfuerzo. A la incorporación a las obligaciones diarias se une la vuelta a la presencialidad laboral tras la crisis de la COVID-19 que puede despertar en algunas personas un sentimiento de angustia y rechazo.

Hace un año y medio, las empresas de todo el mundo tuvieron que tomar una decisión sin precedentes: enviar a sus plantillas a trabajar desde casa ante el avance imparable de la pandemia del coronavirus. Ahora, estas mismas compañías tienen ante sí otro tremendo reto: lograr que la normalidad vuelva a la vida laboral y conseguir que sus empleados consideren la oficina un lugar estimulante para trabajar al que deseen volver.

Las empresas han arrancado el curso reclamando el retorno a las oficinas de su personal. Son mayoría las que consideran que la vuelta al trabajo presencial reporta muchos beneficios a sus trabajadores en cuanto a productividad y rendimiento. Muchos directivos afirman que algunas de las mejores decisiones e ideas provienen de las conversaciones que se entablan en los pasillos y la cafetería, de conocer a nuevas personas y de reuniones improvisadas con el equipo. El entorno laboral de la empresa propicia, según los expertos, la comunicación, el aprendizaje, aumenta la concentración, favorece la integración de los nuevos trabajadores y mejora la salud emocional.

Pero muchas personas se resisten a volver a la “normalidad laboral.  El coronavirus hizo que se popularizara el teletrabajo, una experiencia que la mayoría de los empleados desconocían y que ha resultado tener muchos puntos positivos como la conciliación entre vida personal y laboral o el ahorro de tiempo y dinero.

 

Tiempos de flexibilidad laboral

La filosofía de inversión ESG es aplicable a todos los productos financieros, ya sean fondos, planes de pensiones individuales y de empleo, seguros de vida y sociedades o fondos de capital riesgo. Al igual que en cualquier otra inversión financiera, un producto ESG puede invertir en activos monetarios (letras del tesoro, pagarés de empresa), renta fija (deuda pública: bonos y obligaciones; bonos y obligaciones de empresa) o renta variable (acciones). Además, existen también los fondos temáticos que invierten directamente en sostenibilidad buscando la rentabilidad tanto financiera como social.

Ante el dilema teletrabajo/trabajo presencial gana terreno en estos momentos una solución intermedia: la flexibilidad laboral, combinar días en la oficina con jornadas de trabajo en remoto. Este sistema híbrido cuenta con múltiples beneficios ya que compagina las virtudes del teletrabajo y del trabajo en la oficina sin tener que renunciar a ninguno de sus beneficios como es compaginar la vida laboral con la vida privada, un factor cada vez más valorado. Además, evita desplazamientos y ayuda a reducir la huella de carbono de las empresas, apostando por una mayor sostenibilidad. El modelo de trabajo híbrido también implica un importante ahorro para las compañías que pueden optimizar el uso de sus oficinas.

En cualquier modelo ya sea de tipo presencial a tiempo completo o híbrido los expertos recomiendan algunas fórmulas para gestionar la vuelta al trabajo de una manera positiva:

  • Relativizar, nada es para siempre. ¿Por qué cuesta tanto regresar a la rutina? El psiquiatra estadounidense Ivan Goldberg apunta a “la forma en que el cerebro trata de restablecer el orden mientras se ajusta a experiencias marcadamente diferentes. Es decir, exagera las realidades de la vida cotidiana haciendo que el regreso parezca desproporcionadamente más deprimente de lo que realmente es”. Por tanto, no darle demasiada importancia a la vuelta y ser conscientes de que es una situación pasajera lo hace más llevadero.

 

  • Pensar en los compañeros. El reencuentro con los compañeros es, según la consultora Evercom, una de las principales motivaciones para volver al puesto de trabajo. Son las personas con las que pasamos más horas al día y con las que no sólo compartimos oficina sino también inquietudes, preocupaciones y experiencia.

 

  • Tiempo para aclimatarse. Hay que tomárselo con calma, la vuelta supone un flujo de emociones a menudo conflictivas. Compartir los miedos y las frustraciones experimentados al regreso puede ser importante para avanzar en la conexión.

 

  • Valorar los beneficios. Para muchas personas trabajar de manera presencial es más cómodo que seguir teletrabajando. La oficina es un entorno acondicionado para facilitar las tareas que cuenta con muchos recursos que no tenemos en casa, donde no contamos con los escritorios, las sillas ni las pantallas adecuadas para pasar horas frente al ordenador.

 

  •  Planificar. Es momento de cambiar esos horarios que se vieron trastocados durante meses. Lo más recomendable es hacerlo anticipadamente y poco a poco irse acostumbrando nuevamente.

 

  • Reservar un tiempo al día para nosotros. La vuelta a la oficina no tiene por qué suponer olvidarse de uno mismo. Esto quiere decir que, siempre debemos destinar tiempo a satisfacer nuestros propios intereses como practicar cualquier actividad física que ayude a liberar esos sentimientos de ansiedad y estrés.

 

  • Desconectar. Puede ser otro elemento positivo con el que motivarnos. Con el teletrabajo a muchas personas les cuesta cumplir horarios y separar la actividad personal y laboral –sobre todo cuando se tienen niños en casa-. Apagamos el ordenador y permanecemos en el mismo ambiente, como si nunca saliéramos del lugar de trabajo. En cambio, con la vuelta a la oficina al menos las fronteras físicas entre trabajo y hogar quedan delimitadas.

 

  • Realiza pequeñas actividades gratificantes. Otro de los consejos de los psicólogos para aquellas personas angustiadas por la vuelta a la rutina laboral es que, en los momentos de mayor negatividad o desánimo, se realice alguna actividad gratificante para recuperar la estabilidad emocional y cortar el círculo vicioso de pensamientos negativos realizando, por ejemplo, una pausa para el café, dar un pequeño paseo o mantener una breve conversación con los compañeros.